viernes, 23 de julio de 2010

Listos para industrializar la harina de Soya


Con nuevos equipos, el Instituto de la Soya de la U iniciará transferencia de tecnología a municipios y comunidades.
Con una inversión aproximada de 70 mil dólares el Instituto Boliviano de la Soya (IBS) gestionó , con recursos IDH, la compra de un extrusor que le permitirá continuar con los trabajos de investigación alimentaria. Los equipos fueron entregados al IBS la última semana de abril, con lo que se iniciará el proyecto de transferencia de tecnología, dirigido a las prefecturas, municipios y comunidades indígenas.
La iniciativa surgió a raíz de una carta enviada por el Viceministerio de Ciencia y Tecnología en la que solicitaba al IBS instalar una planta piloto para trabajar en la industrialización de la harina de soya. "Es vital que se considere la incorporación del producto que usted ha desarrollado en la dieta, sobre todo en los sectores más vulnerables, como por ejemplo niños y madres embarazadas a través de programas nacionales como el Desayuno Escolar o el Subsidio Prenatal" explica la misiva.
Actualmente el programa Plan Gabriel, que consiste en la elaboración de alimentos fortificados con soya, llega a través del desayuno y almuerzo escolar a 40 municipios, 1500 colegios y más de 150 mil niños.
De igual manera, en un proyecto conjunto del Instituto con la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE), durante cuatro años más de 6 mil amas de casa fueron capacitadas en la elaboración de alimentos fortificados.
"Con la planta piloto, que ya la tenemos montada, vamos hacer un proyecto, un perfil económico para brindar asesoría a las comunidades interesadas de manera que ellas tengan su industria y produzcan la tecnología realizada en nuestro instituto. Como nosotros funcionamos con recursos IDH, que son recursos del pueblo, lo que hacemos es aportar a la sociedad con la transferencia de tecnología", expresó Edgar Marancenbaum, director del IBS.
El Instituto está preparando la publicación de un manual con 25 recetas de comidas no tradicionales sobre la base de maíz para presentarlo en la próxima feria de ciencias y tecnología de la Uagrm.
"Creo que el aporte más grande es haber demostrado que la soya es y debe ser un producto consumido por las personas desterrando el mito de que no se puede comer y que es sólo para los animales.
Igualmente me gustaría convertir el IBS en un instituto de investigación global para todos los alimentos no sólo para la soya, si consigo hacerlo me sentiría mucho más contento", concluyó Marancenbaum.

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